Los diez males del practicante de budo (ilustrado)

En esta viñeta, Santi nos muestra los pecados que pueden cometer los practicantes de artes marciales. Es frecuente caer en ellos o encontrar compañeros que abusan de estas actitudes. Es importante evitarlos, ya que se alejan completamente del camino del budo. Esta enumeración proviene de la Kashima-shinto-ryu (鹿島新当流), una escuela tradicional de artes marciales japonesas fundada por Tsukahara Bokuden en la era Muromachi (1336-1573). Esta escuela sigue activa hoy en día. Desde su comienzo, practican la aplicación de técnicas de armas centradas en la búsqueda de puntos débiles en las armaduras de guerra de la época. Parte de las técnicas de armas de Aikido Shodokan proviene de esta escuela, concretamente las técnicas de bokken, basado en la katana (espada), y , basado en el yari (lanza de hoja recta). Con lo anterior, queremos hacer hincapié en la importancia y vigencia de los conceptos y técnicas históricas, que son aplicables en la actualidad. A su vez, es importante destacar que se debe evitar caer en estas maldades en cualquier circunstancia de nuestra vida, ya que el budo es un camino omnisciente.

A continuación enumeramos los males a los que nos referimos:

  • Insolencia: se debe respeto al sensei y a los senpai del dojo, por el hecho de serlo, así como a los kohai. Este respeto es inherente a la relación marcial y al compañerismo, y debe estar presente dentro y fuera del lugar de entrenamiento.
  • Exceso de confianza: es frecuente que, en ciertos momentos del desarrollo de la técnica, aparezca una falsa sensación de dominio del arte marcial. Suele ocurrir en los niveles kyu intermedios y cercanos al shodan. Tras avanzar un poco más, puede uno percatarse de lo mucho que queda por aprender, y de los fallos que cometía a causa de esta confianza, que entonces eran imperceptibles.
  • Avaricia: contra la avaricia, debe aplicarse la generosidad. Las artes marciales no deben ser un método para enriquecerse. Esta actitud puede desvirtuar el camino y empeorar la calidad de la enseñanza a los demás.
  • Ira: los errores y fracasos en la práctica deben asumirse con naturalidad y aprender de ellos, nunca reaccionar de forma negativa, o violenta. Es preferible apartarse del entrenamiento para reflexionar y calmarse, a empañar el buen ambiente del dojo o faltar al respeto a un compañero. Asimismo, la actitud negativa de cualquier compañero o superior, debe contrarrestarse con templanza, sin caer en enfados ni cóleras
  • Miedo: frecuentemente aparece en las primeras etapas de la práctica, respecto a la técnica, y de la enseñanza, respecto a cometer errores. El miedo debe superarse con el estudio y la práctica, que otorgarán confianza en uno mismo. Estará presente siempre, pero no puede ser un impedimento para entrenar con normalidad. Además, no hay que tener miedo a cometer errores, porque es natural y, en ocasiones, se aprende más de los fallos que de los aciertos.
  • Duda: durante el estudio de un arte marcial pueden aparecer dudas sobre la veracidad o efectividad del arte marcial que estudiamos, o si continuar con el camino que estamos recorriendo. El tiempo y la reflexión pueden ayudarnos a vislumbrar la verdad y a tomar una decisión al respecto, sin embargo, no hay que descartar opción alguna hasta haber terminado el proceso.
  • Desconfianza: entre compañeros o con el propio sensei, puede aparecer la desconfianza. El diálogo y el respeto son las actitudes que permiten solventar esta situación. Es importante tener la mente abierta y aceptar consejos de todo el que pueda aportar. Además, es clave la confianza entre uke y tori para poder practicar de forma eficaz y óptima.
  • Vacilación:en la ejecución de las técnicas, tanto en el papel de tori como de uke, la concentración y la determinación son claves para evitar lesiones a nosotros mismos y a nuestros compañeros. Una pequeña duda durante la ejecución de una técnica, puede conllevar una mala caída.
  • Desdén: el rechazo y desprecio al resto de compañeros debe repelerse al máximo. Desde los compañeros novatos hasta los experimentados, todos pueden aportar a nuestro conocimiento y al desarrollo del arte marcial. En ocasiones, se puede ser propenso a elegir al mismo compañero con el que practicar por comodidad o amistad. Esto puede ser una forma de desdén en cubierto hacia otros. Es justamente un reto y un aprendizaje entrenar cada vez con otro compañero; de cada uno podemos aprender algo distinto.
  • Orgullo: una determinada posición o galardón, debe hacernos sentir orgullosos, en cambio, no se debe caer en la soberbia ni exagerar el mérito. La humildad es una parte clave del camino del budo.

Lo enumerado previamente pertenece a la bibliografía citada a continuación, sin embargo, las reflexiones contenidas en cada punto nacen de nuestra propia experiencia como practicantes de artes marciales.. Quedan invitados a compartir sus interpretaciones y vivencias en los comentarios.

Stevens, J. (2002), Los diez males del practicante de budo. Secretos del Budo (p 52). Madrid: Luz de Oriente.

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