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Senpai y Kōhai (ilustrado)

    Desde el momento en que los practicantes de un arte marcial comienzan a formar parte de un dojo, se forjan una serie de relaciones interpersonales entre los miembros de éste. Los lazos creados entre las personas pueden ser horizontales (dōryō, 同僚), como los compañeros de clase o de trabajo, o verticales, como entre padre e hijos o entre Sensei y alumnos.

    De entre todas las que se crean, una de las más claramente definidas es la relación del Senpai (先輩, se acepta «sempai») y el kōhai (後輩). La primera vez que se hace uso del término senpai es en antiguos textos chinos, haciendo referencia a personas de mayor edad o gran habilidad. Estos conceptos son inherentes a la filosofía japonesa y se aplican en cualquier disciplina, ya sea en el trabajo o en la escuela. Senpai se traduce literalmente como «el alumno de antes» y kōhai como «el alumno de después». Por tanto, someramente, el senpai es una persona que en determinada materia es avanzada y tiene más experiencia, mientras que el kōhai es una persona novel en determinado campo e inexperta. Estos conceptos resultaron de tres pilares fundamentales: el confucianismo, el sistema tradicional de familia japonesa y la antigua ley civil, que remarcan la importancia de la jerarquía y el respeto a los superiores en cada aspecto de la vida.

    Dentro de un dojo, la relación entre miembros avanzados y noveles se hace fundamental. A diferencia de otros sistemas de enseñanza, una gran parte del aprendizaje de los artistas marciales proviene de compañeros con más experiencia. Esto es debido a que no todos los miembros del dojo se encuentran en el mismo punto de su aprendizaje. El sensei actúa como dirigente del dojo, pero en muchas ocasiones no puede participar completamente en la enseñanza de todos sus alumnos, ya que en el tiempo limitado del entrenamiento debe atender a distintos niveles y requerimientos. En este punto, entra la figura del senpai, que como alumno avanzado y con experiencia tiene la responsabilidad de instruir a todos los principiantes, creando un sistema en el que alumnos avanzados empujan hacia adelante a los inexpertos. Por el lado contrario, el kōhai le debe respeto, gratitud y lealtad a su senpai. No existe una única figura que represente estos papeles. Todos los miembros del dojo son kōhai de alguien y senpai de otros (a no ser que sea el primer día de entrenamiento), por lo que se crea una gran red interrelacional entre los practicantes. Es importante tener en cuenta que un practicante es senpai de otro desde el momento en que kōhai inicia su andadura en el dojo y ninguna circunstancia (habilidad, conocimiento, horas de práctica, etc.) modifica esta relación. Además es conveniente saber que la relación senpaikōhai puede modificarse entre las mismas personas en ámbitos diferentes, es decir, dos practicantes pueden ser senpai y kōhai dentro del dojo, pero invertir la relación fuera de este debido a que uno tenga más edad, o sea experto en otra materia distinta.

    Finalmente, es vital conocer bien el papel del senpai. Esta figura dota al practicante artes marciales de una gran responsabilidad y es realmente importante que sea consciente de ello y no caiga en el abuso de poder, la ridiculización o el desdeño hacia su kōhai. La viñeta sobre la vida de Jigoro Kano que precede este artículo, ilustrada por Santi, es un ejemplo de estas actitudes que con cierta frecuencia tienen lugar dentro de las paredes del dojo. Es fundamental guiar al kōhai para que avance y mejore, pudiendo llegar a ser mejores que sus senpais. Este camino es el que permite que el nivel de habilidad del arte marcial que se practique aumente a pasos agigantados.


    Sano, K. (2014), The Study of the Senpai‐Kouhai Culture in Junior High Schools in Japan. Sociological Insinght vol 6 (pp 59-68).

    Davies, RJ; Ikeno, O. (2002). The Japanese Mind: Understanding Contemporary Japanese Culture. TUTTLE Publishing (pp 187-194).